miércoles, 29 de septiembre de 2010

Redescubriendo...

A menudo cruzamos tan rápido por los sitios que no nos da tiempo a contemplar el paisaje que los rodea, la retina sólo capta las grandes avenidas y los oídos son silenciados por el atroz e incesante bullicio de la superficialidad, tras el cual se esconde un universo de detalles tan diminutos para los sentidos que apenas percibimos si no nos esforzamos.

Es este universo el que nos distingue a unos de otros, el que nos hace ser lo que somos y el que marcará lo que seremos, y sin embargo, apenas le prestamos atención, cada vez tenemos menos tiempo para dedicarle a él, y más para convertirnos en otro peón de la partida; seguimos modas y dictados pensando que ya está todo descubierto, y que en el caso de no estarlo, otros lo descubrirán por nosotros de manera que no nos suponga esfuerzo hacerlo.

Pero en ocasiones, cuando encontramos tiempo y ganas suficientes, sobretodo ganas, y nos adentramos en ese universo, nos reencontramos con la capacidad de maravillarnos, esa que muchos perdimos cuando nos cambió la voz, y por un momento, la banalidad desaparece de nuestras vidas. Suelen ser momentos efímeros, pero a la vez suponen pequeños puntos de inflexión que, sin darnos cuenta, van construyendo nuestro camino.

Hoy he decidido que quiero adentrarme en ese universo, al menos realizar sin miedo incursiones esporádicas en él, para en muchos casos descubrir, y en otros muchos redescubrir, esas pequeñas cosas que nos hacen ser, no mejores ni peores, sino únicos.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Desiderata

Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, 
y recuerda que paz puede haber en el silencio. 
Vive en buenos términos con todas las personas,
todo lo que puedas sin rendirte. 
Di tu verdad tranquila y claramente; 
escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante; 
ellos también tienen su historia. 
Evita las personas ruidosas y agresivas, 
sin vejaciones al espíritu.

Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso y amargo; 
porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. 
Disfruta de tus logros así como de tus planes. 
Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde; 
es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo. 
Usa la precaución en tus negocios; 
porque el mundo está lleno de trampas. 
Pero no por eso te ciegues a la virtud que pueda existir; 
mucha gente lucha por altos ideales; 
y en todas partes la vida está llena de heroísmo. 
Sé tú mismo. Especialmente, no finjas afectos.

Tampoco seas cínico respecto del amor; 
porque frente a toda aridez y desencanto 
el amor es peremne como la hierba. 
Recoge mansamente el consejo de los años, 
renunciando graciosamente a las cosas de la juventud. 
Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina. 
Pero no te angusties con fantasías. 
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Junto con una sana disciplina, sé amable contigo mismo. 
Tú eres una criatura del universo, 
no menos que los árboles y las estrellas;
tú tienes derecho a estar aquí. 
Y te resulte evidente o no, 
sin duda el universo se desenvuelve como debe. 
Por lo tanto, manténte en paz con Dios, 
de cualquier modo que lo concibas 
y cualesquieran sean tus trabajos y aspiraciones, 
mantén en la ruidosa confusión paz con tu alma. 
Con todas sus farsas, trabajos y sueños rotos, 
éste sigue siendo un mundo hermoso. 
Ten cuidado. Esfuérzate en ser feliz.


Si algún día me decidía a escribir un blog, lo que tenia claro, es que la primera entrada no podía ser otra que ésta. La primera vez que lo leí era un renacuajo y apenas podía entender el significado real, el fondo, de un par de frases. Desde entonces, cada vez que lo leo, que han sido pocas ocasiones, voy entendiendo y dándome cuenta de algo más; no me hace más sabio; no me hace mejor persona; pero me hace reflexionar y ver los problemas e inquietudes de otra manera. Mágicamente hace que el vaso pase de estar medio vacío a estar medio lleno.
Tras lo que se puede considerar como una auténtica moñada, espero que vengan más entradas, con un poco más de contenido propio. Lo que no tengo nada claro es cuando ocurrirá, quizá sea dentro de unas horas o dentro de unos meses; esperaré que se me ilumine una bombilla para poder escribir algo con lo que unas muy pocas personas puedan acompañarme en mis desvaríos.
Gracias a los fieles y leales lectores por haberse tragado este primer tocho. 

Y ahora, ¡a esforzarse en ser feliz!